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Estudio revela que 82% de pacientes por Covid-19 tiene baja de vitamina D

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La vitamina D se ha convertido en una de las estrellas de la documentación médica en torno del coronavirus. Su presencia o carencia se analiza en una serie de informes que aparecieron en cadena en al menos tres de los más importantes medios científicos del mundo, todos ellos, advirtiendo el valor y consecuencias de portarla o no en los pacientes. Su deficiencia está asociada con reacciones inflamatorias y disfunción inmune por lo que predispone a los individuos a infecciones severas.

Un equipo liderado por el especialista José L Hernández del Departamento de Medicina Interna de la Universidad de Cantabria en Santander, España acaba de publicar un nuevo documento que revela que hay varias líneas de evidencia que podrían respaldar el papel vital en la dimensión de la presencia de la vitamina D en los sujetos que experimentan una infección por SARS-CoV-2. En primer lugar, la deficiencia de vitamina D es una afección común en todo el mundo, y los niveles séricos de 25-hidroxivitamina D (25OHD) siguen un patrón estacional y geográfico bien conocido.

Así, España, epicentro del estudio de estos profesionales, ubicada en zonas templadas del hemisferio norte, pero con una mayor prevalencia de déficit de vitamina D ha alcanzado tasas muy elevadas de infección y letalidad por SARS-CoV-2. En segundo lugar, la vitamina D es una hormona esteroidea implicada en la modulación del sistema inmunológico innato y adquirido y también en la producción de péptidos antimicrobianos, como la catelicidina y la beta-defensina-2 humana, así como en la expresión de genes implicados en la destrucción intracelular de patógenos.

En tercer lugar, los niveles séricos bajos de 25OHD se encuentran con frecuencia en personas de edad avanzada o en individuos con afecciones crónicas, como hipertensión, diabetes, cáncer o enfermedades cardiovasculares, que también se han informado como factores de mal pronóstico para COVID-19.

Finalmente, la regulación a la baja de ECA2 por el SARS-CoV-2 conduce a una desregulación del sistema renina-angiotensina (RAS) que contribuye a la “tormenta de citocinas” que precede al síndrome de dificultad respiratoria aguda (SDRA) característico de la forma grave de COVID-19. En este sentido, la vitamina D puede inhibir la producción de citocinas proinflamatorias en monocitos/macrófagos humanos y la deficiencia crónica de vitamina D puede inducir la activación de RAS, lo que lleva a la producción de factores fibróticos y por lo tanto, daño pulmonar.

Teniendo en cuenta las consideraciones anteriores, el objetivo que se plantearon los profesionales fue evaluar los niveles séricos de 25OHD en pacientes hospitalizados con COVID-19 en comparación con controles basados en la población. Además, también se analizó la posible asociación entre las concentraciones séricas de 25OHD y la gravedad y mortalidad de COVID-19.

La D en el campo

El papel del estado de la vitamina D en los pacientes con COVID-19 es un tema de debate. Esta vitamina produce efectos antivirales por mecanismos tanto directos como indirectos. Mientras que su deficiencia puede aumentar la probabilidad de infección por virus como el retrovirus, la hepatitis y el dengue. Esta vitamina ayuda además al metabolismo óseo, la autorregulación del calcio y las funciones del sistema inmune.

Otro informe de la prestigiosa revista científica JAMA ha descubierto que el tratamiento con vitamina D reduce la incidencia de infecciones virales del tracto respiratorio, especialmente en pacientes con deficiencia de este compuesto. Aunque el grupo de especialistas de la Universidad de Chicago que estuvo a cargo de la investigación, dice “desconocer si la vitamina D está asociada con la incidencia de la enfermedad por coronavirus”. Aún así, su conclusión indicó que “el estado de vitamina D probablemente deficiente se asoció con un mayor riesgo de COVID-19”.

Según los datos obtenidos en los profesionales de la Universidad de Cantabria, los valores de 25OHD fueron más bajos en hombres que en mujeres. Se encontró deficiencia de vitamina D en el 82,2% de los casos de COVID-19 y en el 47,2% de los controles poblacionales.

Los pacientes con COVID-19 deficientes en vitamina D tuvieron una mayor prevalencia de hipertensión y enfermedades cardiovasculares, niveles elevados de ferritina y troponina séricas, así como una estancia hospitalaria más prolongada que aquellos con niveles séricos de 25OHD. Aún así, los profesionales no encontraron una relación causal entre la deficiencia de vitamina D y la gravedad de COVID-19 como criterio de valoración combinado o como componentes separados.

“Hemos descubierto que los niveles séricos de 25OHD son significativamente más bajos en los pacientes hospitalizados con COVID-19 en comparación con los controles poblacionales de edad y sexo similares y que estas diferencias siguen siendo significativas incluso una vez ajustadas por los principales factores de confusión.

Estos niveles fueron especialmente más bajos en el grupo de hombres con COVID-19”, sentenciaron los especialistas. A pesar de la alta frecuencia de deficiencia de vitamina D en pacientes hospitalizados por COVID-19, no pudieron encontrar una asociación entre los niveles circulantes de 25OHD y la gravedad de la infección por SARS-CoV-2.

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